Me mantuve sujeta del brazo de Connor con tal fuerza que me sorprendió que en ningún momento me reclamará por la presión que ejercía. Él debió notar que estaba nerviosa, pero no hizo ningún comentario al respecto.
Me pareció gracioso el hecho de que aquella horrible mujer se estuviera casando por iglesia. ¿Desde cuándo los demonios tenían permitido entrar al templo del señor?
Al poner un pie adentro, el bullicio se detuvo. Los hombres y mujeres que hablaban animadamente, se callaron. Una ab