Faith
—Lo sé, créeme que lo sé —respondí después de permanecer unos largos segundos en silencio. Lo comprendí al fin, ahora lo que comenzaba a debatir mi mente era si lo merecía o no. Si, ahora mismo era igual de infiel que cualquiera, no había diferencia entre uno y otro porque ambos fallamos. Pero a mi parecer merecía más que migajas, no un amor a medias que luchara por mantenerme siempre en el anonimato, sino uno que no se avergonzara de caminar a mi lado.
—Es bueno tener las cosas en claro