Zaira observó a la angelical Afrodita intentando pasar inadvertida y sonrió con maldad. Si esa pelirroja reía de lo que los demás ganaban, sería un momento excelente para que ella enseñara su premio, ¿Tanta vergüenza podía tener?
-Muéstranos lo que ganaste Afrodita- Habló lo suficientemente alto para que varias personas la escucharan
-¡Que lo muestre, que lo muestre, que lo muestre!- Gritaron los empleados de la barra y ella abrió ese paquete en el que había distintas cositas
Afrodita respiró