59 - Carlisle y Emmeline... ¡Que sea eterno! Parte 2
Eso fue algo mágico... Su teletransporte entre humo, que nos hacía aparecer en cualquier parte de su apartamento, mientras su polla entraba y salía de dentro de mí agilmente. Fuimos a parar hasta el techo, por segundos. Y después en la cama, balanceándola con todo. Noté su trasero puntiagudo de demonio, yendo hacia un lado y otro mientras me comía.
Abrí más mis piernas, saboreando ese momento. Lo tuvimos en Florida, pero después de esos meses lo extrañé. La nostalgia de su domin