43 - La nueva cabeza de hierro de Columbia. Parte 3
–¿Y quieres hacerlo aquí conmigo, Sarah? –Indagué al alejarme y la misma salir de cerca de la pared. La miré de arriba para abajo analizándola. –No soy guardería, te lo advierto.
–¿Y quién dice que soy niño? Soy bien mujer y durona. –Se ha reafirmado en una expresión valiente para mí, y se ríe levemente. Y se quedó sorprendida y un poco feliz.
–Quien habla mucho, no es nada. –Comenté al volver al fregadero, y coger del suelo el aparato de afeitar. Abrí el grifo y lo lavé en agua corriente.
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