Mundo ficciónIniciar sesiónEsteban había salido abruptamente un día de viaje pese a saber que Irene estaba en días de parto. Ella se sentía muy nerviosa, pero no se sintió con el derecho de detenerlo, no era su esposa, novia o algo parecido, por lo que no podía ser egoísta y hacer lo que quisiera con él.
Estaba en su jardín como siempre, cuando Carlos llegó con unos sacos de tierra que había pedido.
—No deberías hacer estas cosas en tu estado…
Estaba por decirle que debería descansar, pero Irene







