Mundo de ficçãoIniciar sessãoIsabel siempre había sido una niña feliz a la que le encantaban los cuentos en los que un apuesto y valeroso príncipe rescataba a su amada de la torre custodiada por algún dragón temible o por algún ogro gigantesco con cara de sapo y olor a cloaca. Y, pese a que sus tías y hermanos mayores solían decirle que los finales felices solo sucedían en las historias que leía por las noches antes de dormir, Isabel prefería cr







