Draben.
Subo las escaleras de la mansión lo más rápido que puedo mientras mi corazón retumba como un loco dentro de mi pecho.
A la mierda, que más da.
Dominick ya me abandono una vez y no morí por eso.
A Ciara la podré olvidar.
Nadie muere por un maldito corazón roto.
Me desahogo de la corbata de mi traje mientras observo que cerca no haya nadie. Ignoro el nudo en mi garganta que hace que se me haga difícil ignorar el dolor que estoy experimentando al saber que tendré que irme para así alejarm