Capítulo diez

Ella no puede ser mate de él, Ella es mía—gruñó Iries con enfado

Él se había enamorado, yo la había comenzado a querer pero ella era prohibida para los dos.

La subí con delicadeza y busqué una habitaciones desocupadas, le mostré la suya al pequeño, él entró a la habitación mientras que yo fui a llevarla a ella a la habitación de lado.

La recosté d

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