Mundo ficciónIniciar sesiónEinar
La sangre me hervía al ver a Meyer con el cabron de Morris, verlo como la tocaba, ver como se restregaban, y aun así la maldita tuvo el descaro de provocarme cuando salió por la puerta trasera.
Pero no puede tentar a la bestia, dejarla con hambre, encendida, tiene que saciar su apetito y apagar lo que encendió.
Meyer se la está







