Mario apretó a Cristina más a su cuerpo para poder oler su perfume, lo excitaba cada vez más. “¿Cuántos años has estado desaparecida ¿1 o 2? ¿No me has extrañado en todo este tiempo?”.
Ella fue firme. “¡No! ¡Ni un solo segundo!”.
Mario siguió burlándose. “¿Por qué mientes?”. Pensó por un momento. “Podríamos pasarla muy bien de nuevo”. La miró por un momento. “¿Dónde está Leticia?”.
Cristina se quedó callada.
Mario observó sus tiernos ojos que tanto le gustaban de la mujer. “¿Quieres que yo