Aníbal subió a su auto y condujo hasta la empresa, al llegar entró e ignoro a todos a su alrededor, algunos se detenían a saludarlo, otros con miedo se alejaban mientras caminaba, llegó a la presidencia, la secretaria se levantó rápidamente acomodando su vestido corto y peinando su cabello, avanzó hacia Aníbal coqueta. “Presidente, el señor Mario lo espera”.
Aníbal sonrió y pasó por alto a la mujer hasta entrar a la oficina.
Mario estaba revisando unos archivos, al ver a Aníbal se levantó del