Zack y Lutxi vieron con los ojos muy abiertos a Moira desplomarse en el suelo de golpe.
—¡La matamos! —La pequeña se llevó los puños al rostro, con los ojos muy abiertos.
Moira verdaderamente había colapsado por la impresión de ver a Zack en su puerta ¡acompañado por SU hija! ¡Quien lo llamó su maestro! ¡¿Cómo era posible que él fuera el maestro del que tanto había estado hablando?! Nunca se le habría pasado por la cabeza. ¡Y es que era una locura!
A pesar de que cayó, no tardó en volver a leva