Yelena
No podía apartar la vista de los ojos del Alfa.Me había pedido que me casara con él,¡delante de toda la manada!.
Me mordí el labio nerviosa y después de balbucear penosamente ,por fin,las palabras salieron de mi boca.
—Sí, quiero casarme contigo.
La gente empezó a aplaudir y a silbar.El rubio se levantó, puso un anillo en mi dedo con una preciosa piedra verde que me recordaba a sus ojos y me dio un profundo beso que hizo que mis cositas de chica se animasen.¡Malditas hormonas!, lo último