Capitulo 51
El hombre saco su teléfono y marco nuevamente al número de Edan, tres pitidos después y escuchá la voz de Edan.
— ¿Tienes lo que te pedí?
—Buenas tarde sobrino, si estoy bien gracias por preguntar — le respondió consarcasmo— eres igual a tu padre. — suspiro al escuchar el bufido de Edan.— si, tengo lo que me pediste, vine a buscarte a tu despacho y no estabas.
—No, estoy llegando a casa.
El hombre vio la hora de su reloj y frunció el ceño— Tú, un obseso por el trabajo ¿Dejando t