Pero a pesar de que teníamos planeado todo, el mundo aún no estaba preparado para saber nuestro secretor. Así que me mantuve callada, por algunos momentos para poder pensar.
–Dormí en la cama de Meredith, me pidieron que no me fuera, ya que seguimos con la fiesta, hasta llegar a un momento en donde me puse mal.–Mentí tan bien que incluso yo me creí mi propia mentira.
–Es bueno que compartas tu tiempo con Meredith.–Ahora luce contento, después de haber fruncido su cara por un largo tiempo.
–¿De