Las cosas no parecían ser buenas para ninguno de los dos. Así que no pudimos decir nada más, que solo retirarnos y esperar a que nuestros padres terminarán de cambiarse.
–Tenemos que hacer algo.–Murmuré ya en la sala mientras esperamos a que mi madre terminara de arreglarse.
–¡Lea!–Jasper capta mi atención, poniendo una mano sobre mi barbilla.–No tienes de que preocuparte, si algo te pasa, yo mismo mataré a ese idiota de pacotilla.–Jasper parecía confiado de poder con las trampas de su ex amigo