Por Kelly
Trajeron la torta y Rodolfo me dedicó una palabras divinas, dijo que me amaba, que yo lo conquistaba día a día, habló de mi alma, de mi cara, de cuánto le gustaba y cuando iba a hablar de mi cuerpo, sentí en mí, su mirada potente, cargada de deseo, no siguió con lo que estaba diciendo, pero todos entendieron que me deseaba mucho.
Yo le agradecí sus palabras y cuando me besó, no le importó estar rodeado de nuestros amigos, lo hizo como si estaríamos solos y a mí me encendió por dentro,