CAPÍTULO 22. UN GRAVE SECRETO
Alexander se encontraba en un restaurante en compañía de sus pequeños. Miró su reloj y frunció el ceño al ver que Madison no llegaba. En ese momento su chofer ingresó y le entregó el móvil que había olvidado en la oficina. De inmediato le llamó; sin embargo, de nada le sirvió ya que ella no le respondió.
— ¿En dónde estarás? —cuestionó con algo de preocupación.
— ¿Listos para ordenar? —el mesero preguntó.
Frunció los labios con molestia.
—Sí, queremos la número 3 —indicó y se acercó para aco