DAMIEN
Damien estaba esperando en su sala de estar.
Había estado esperando lo que parecía horas. El reloj de la pared seguía moviéndose, lentamente y con firmeza, como si intentara torturarlo. Había revisado su teléfono doce veces. Quizás más. Había perdido la cuenta.
El penthouse estaba demasiado tranquilo. Demasiado limpio. Demasiado grande. Le había dicho al personal que se tomara la mañana libre porque no quería a extraños cuando llegara Theo. Quería que fueran sólo ellos. Solo familia. Esa