—¿Qué te pasa? ¿Te estás volviendo loco?— Gritó Erick.
—¡Cállate! ¡Yo no voy a dejar que nadie me deje!— Ezequiel parecía estar agitado y desesperado.
—Estas cometiendo un delito. Ya es suficiente con todo el daño que has hecho.— Dijo Michelle con suavidad, —Si se te ocurre la brillante idea de matar a Martina te vas a pudrir en la cárcel, ¿Eso quieres?
Ezequiel aferró su agarre a Martina. Su brazo estaba alrededor del cuello de Martina con tanta firmeza que ella estaba comenzando a toser y a m