Octavia
Estar de nuevo en los brazos de Orión era increíblemente placentero, una sensación que llenaba cada fibra de mi ser con un calor reconfortante. Mis dudas con respecto a sus sentimientos se habían disipado completamente, borradas por la certeza de su amor.
Estábamos acostados de lado, uno frente al otro, y no podía dejar de observar la sonrisa en su rostro, un reflejo de felicidad pura y genuina. Con movimientos lentos y deliberados, él acariciaba mi espalda, trazando líneas suaves que e