Alessandro Ferrara
El camino se hace largo y aunque no quiero, me la paso viendo por encima de mi hombro, golpeando mi pie contra la alfombrilla y queriendo decirle al jodido chofer que se apure.
Vamos armados, se supone que estamos seguros, pero antes también creíamos lo mismo.
Por eso, cuando al fin llegamos, siento alivio. Anggelo se baja y no me mira, pero tampoco habla. El impulso de ir con él y decirle que estamos bien me llena, pero lo ignoro, es mejor que el pequeño se mantenga así dist