Capítulo 52. Otra realidad.
Alessandro Ferrara.
Después de insistir demasiado, como nunca lo he hecho en la vida y soltar uno que otro soborno, al fin nos encontramos en la habitación del hospital, él con la ropa quirúrgica que le queda enorme y yo haciéndole compañía.
He solicitado que la trasladen a una habitación con un poco más de privacidad y más espacio.
He rodado una butaca para que el niño pueda estar cerca de ella y lleva un buen rato de rodillas, solo mirándola y sosteniendo su mano.
Trato de distraerme leyendo