Mundo de ficçãoIniciar sessãoMarco no se había afeitado la barba en dos días. Lo tenía sin cuidado su aspecto y no se miraba al espejo porque estaba seguro de que parecía un loco.
Había estado sentado en el tercer peldaño de la escalera, escuchando a Helena gritar hasta que se había quedado ronca. Luego había ido por una botella de whisky o de vodka, ya no sabía ni qué tomada, y se había quedado dormido y borra







