Mundo ficciónIniciar sesiónAhí viene el imbécil, me abalanzo sobre él y lo tiro por las solapas de su caro traje hecho a medida, lo sorprendo ¡eso es idiota! Deja a mi chica en paz. No voy a golpearlo, eso me dejaría en mal con Leila, pero si lo voy a zarandear un poco lanzándolo contra la pared de piedra caliza del edificio. Queda sin aliento, pero se levanta y sonríe.
— ¡Hola a ti también Jon! – aguzo la mirada mientras







