Rebekah
Es tarde, rondan las tres de la mañana. Thiago está dormido a mi lado y a mí la curiosidad me mata. Por eso me levanto con cuidado y voy a buscar la carta en mi tocador, cuando la tengo en mano salgo al pequeño balcón que tiene nuestra habitación y me siento en el piso. Le doy varias vueltas al sobre antes de abrirlo y comenzar a leer las letras de mi padre.
Mi Rebekah, mi niña.
Tantas cosas que decirte y no sé por dónde comenzar. Creo que lo primero sería pedirte perdón por todo, por d