Thiago
Estaba sumido en un reparador sueño hasta que siento dos humedades, una en cada mejilla. Una un tanto babosa, otra un poco más placentera. Humm, esos besitos solo podían ser de una rubia que me tiene loco. Levanto mi mano izquierda y agarro al peludo de Billy, escucho la risa de Bekah y seguido abro los ojos para encontrarme con su hermosa sonrisa.
— ¿Cuáles besitos te han gustado más?
—Humm, creo que Billy besa mejor. ¿Verdad muchacho? —El pequeño lame mi mejilla nuevamente y me río.
Mi