La alarma sonó de mi teléfono, estiré mi brazo para alcanzarlo en la mesa y poder apagarla, cuando me volví a acomodar en la cama una mano me arrastró cerca y sentí el cálido cuerpo de Jason estaba a mi lado, aún tenía los ojos cerrados, me acerque a darle un beso, Jason se veía tan tierno dormido, sonreí y entonces reaccioné.
–Jason.
Son las cinco de la mañana y Jason sigue en mi cama.
–Jason, despierta.
–Hace frío, Irina –suspiro, me dió un beso en la mejilla y siguió durmiendo.
–Son las cinc