Kerem llego a su casa, y al bajar del auto, un hombre que lo había estado esperando entre las sombras lo abordo.
- Kerem Kemal- no era una pregunta, sino una afirmación.
Se trataba de un hombre mayor, de mirada maliciosa, mas de 50 años y de mal aspecto.
- Quien es usted y como entro a mi casa- pregunto
- No me reconoces- inquirió el tipo con burla, parecía estar disfrutando esa situación y añadió-es cierto que nunca nos hemos visto, pero dicen por allí que la sangre llama.
Rahum Koloski, estab