Hana llego con sus captores finalmente a una mansión en pleno centro de Estambul era hermosa de dos pisos, y con la estructura clásica de su país Turquía, con grandes jardines, así que no pudo evitar sentir emoción, al respirar de nuevo el aire en su amado y añorado país.
Camino delante con la frente erguida, porque Ashraf no la vería humillarse o suplicar, esa era una satisfacción que jamás le daría.
Entraron en la sala y fueron recibidos por la ama de llaves, una señora como de 60 años, con