Mellisa
Estaba preocupada cuando pasó el primer día y no tuve razón de Franco, prometió llamarme, prometió no olvidarse de mí. Tuve mi teléfono todo el tiempo en mi bolsillo, luego en mi mano, luego estuve viendo la pantalla por un largo rato con la esperanza de que llegara algún mensaje.
—¿Qué está pasando con él? Debe estar muy ocupado, si, esas reuniones son extensas; de seguro no ha podido tener un espacio para escribir que está bien o para saludarme.
Abrí su chat y me di cuenta que estaba