Camila
Mi día se convertía en uno soñado por mucho tiempo, el poder ir de la mano con alguien se siente bien. Lo quería experimentar hace mucho, quería saber cómo se sentía el pasear por un lugar bonito así. Miraba mi mano que estaba siendo cubierta por la de Franco, quien de repente me daba besos o sostenía mi cintura con autoridad.
—Almorcemos en el mejor restaurante, quiero un corte de res con un delicioso vino tinto.
—Por supuesto que sí, hoy intento complacerte.
—Lo haces porque te sientes