Dixon.
Su horario de sueño se había reducido a no más de cuatro horas diarias. Por mucho que lo intentara parecía que el descanso lo tenía prohibido. Era un desosiego enorme lo que estaba acabando con su estabilidad, el hecho de querer tanto algo y no poder alcanzarlo ¿Cuánto más tendría que seguir así? Hundiéndose en una incertidumbre que era impropia de él. Todo parecía cada vez más lejano, más complicado, más imposible. El tiempo se le escurría y no obtenía resultado alguno.
Observaba la pág