Capítulo 41.
Chantal.
Caminaba por la calle sintiendo como el frío aire le batía los rizos. Traía una sonrisa a labios cerrados, de esas que te ilumina el rostro sin saberlo. Con cada paso al andar, recordaba los sucesos de hace unos minutos, cosa que hacía, irremediablemente, que su corazón se le acelerara. Es que así mismo, como se puede pasar de una felicidad sólida, a una ahogante tristeza, a ella le había ocurrido justo lo contrario. Sentía la alegría esparcirse por todo su ser, derramando dentro de su