Chantal.
—Ya lo entendí —le sostuvo la mirada verde—. Sé que te gusta mucho y que están saliendo juntos. Solo te pido que no me ocultes más cosas como estas, y que no me abandones por él.
Amber le sonrió abiertamente. Dejó su taza a un lado y se lanzó hacia la rizada para abrazarla con todas sus fuerzas.
—Te adoro ¿Lo sabes? —le besaba los rizos.
—Yo también —sonrió ante el calor de aquel abrazo, lo necesitaba tanto, y Amber no tenía ni idea—. Solo dile al tal James que si te hace daño yo misma