Capítulo 42. Mala idea
Isabella
Sentí su calor a mi espalda.
―Sí, señor―dije esperando a que retrocediera y pusiera espacio, cuando ya no lo sentí, me volví lentamente hacia él, sentí como mi corazón se aceleró al verlo a menos de dos metros de distancia de mí.
―Toma asiento, por favor. ―señaló un sillón, acepté y fui a sentarme, al hacerlo, él se acercó a tomar dos botellas de agua, me ofreció una y le agradecí, di un sorbito a toda prisa antes de que prestara atención hacia mí, él tomó el teléfono del escritorio