Liam llega a la choza de su abuela la patriarca Debora y su corazón está acelerado, como aproximando nuevamente un ataque de la maldición. —¡No! ¡No otra vez maldición!— gruñó Liam, y el Beta que lo espera en la sala, ya que lo siguió, no quiso dejar a su rey solo, se alerta por el gruñido del Rogue
Liam posa sus manos en la cabeza y luego, siente que todo le da vueltas, y la ansiedad regresa a él como un maldito tormento que ya no puede controlar. Esa necesidad que su cuerpo exige por la sed d