ALASKA
Mi hermana es la primera en recibirme cuando ingresamos a casa. Abel por supuesto me acompaña y abrazo a mi pequeña revoltosa mientras le doy varios besos en el rostro.
La amo demasiado, ella es mi vida.
—¿Como te fue en Venecia? dime—como desearía que las personas dejaran de preguntarme. Eso lo único que causa es que me atormente más de lo que ya estoy.
—Perfectamente mi amor, después hablamos de eso.
—No la atosigue con lo mismo Camila—es mama—déjala respirar.
Mi hermana salud