Capítulo 6: Promesas al viento.
Alejandro sintió que el aire se le escapaba de los pulmones. Sus ojos se entrecerraron, estudiando a la mujer frente a él con una mezcla de incredulidad y creciente ira.
—¿Su hija? —repitió, su voz cargada de desprecio—. ¿Se atreve a llamarla su hija después de abandonarla?
Amelia dio un paso adelante, su postura desafiante a pesar del temblor en sus manos.
—Yo no la abandoné —declaró, su voz quebrada.
Alejandro soltó una risa amarga, su rostro una máscara de desdén.
—¿En serio? ¿Entonces d