Capítulo 28. Un aliado inesperado.
Amelia sintió como si el suelo se deslizara bajo sus pies, el aire se volvía espeso y pesado, y todo a su alrededor parecía detenerse mientras intentaba procesar las palabras que acababan de salir de los labios de Sergio.
¿Una esposa? ¿Por qué le estaba proponiendo matrimonio? ¿A qué se debía todo eso?, se preguntó sin dejar de preocuparse. La pregunta se enredó en su mente, sin hallar respuesta, como un grito ahogado que no encontraba salida.
—Sergio… —su voz apenas logró escapar, temblorosa,