Adhara no quería saber nada de Chaid.
— ¿Qué hago yo aquí? — se preguntó al ver que el amor de su vida no tenía ni un ápice de quererla, incluso aun cuando estaba a punto de morir, este le había atacado.
— Deberías tomar esto — dijo la madre de su compañera de trabajo.
Estaba preocupada por cómo está estaba de molesta.
— Yo estoy bien — dijo esta y se quedó mirándole.
El cuerpo de la joven temblaba, su piel dorada estaba un poco pálida, su nariz enrojecida y la voz mucho peor que la noche anter