Salvio refunfuñó con desprecio:
—¿Qué pasa? ¿Piensas que ese extra debería ser para ti?
Daciano asintió sin dudar. Salvio no pudo aguantar más y esbozó una sonrisa sarcástica:
—¡Qué cara más dura! Desde cualquier punto de vista, ese extra debería ser para mí o para el hermano Franco. Fueron nosotros quienes encontramos a esas personas y fuimos nosotros quienes iniciamos la cooperación con ustedes.
»Ustedes dos solo se unieron a nosotros para actuar, fuera de eso, no han hecho nada. ¿Y ahora v