Nahuel soltó una risa despectiva, sin darle nada de importancia:
—Este tipo de amenazas las escucho miles de veces al día. Todo el mundo dice que no me va a dejar en paz, pero mira, aquí estoy, bien y vivo.
Zucka apretó los dientes, molesto:
—No te creas. ¡Tarde o temprano vas a encontrar tu derrota! Y cuando eso pase, sufrirás.
Nahuel entrecerró los ojos, una mirada cruel cruzó por sus ojos:
—Si yo fuera tú, ya estaría callado. Ustedes tres están gravemente heridos, no son rivales para nosot