El hombre con la armadura negra, que antes se había burlado de Fane, ahora tenía los ojos abiertos de par en par y no podía decir una palabra. Al principio, como no lograba entender los pensamientos de Fane ni sus acciones, él había llegado a la conclusión de que ese tal Pau era simplemente un completo loco.
En ese momento, su compañero le había advertido que no se pusiera a dar demasiadas vueltas sobre lo que pensaba un loco. Si intentaba entender la mente de un loco, al final acabaría volviénd