También sabían cuál sería el siguiente reto que tendrían que enfrentar. Los tres meditaban y ajustaban su energía, mientras afuera, en las gradas, seguían discutiendo sin cesar. Los que observaban las peleas se cruzaban de brazos, disfrutando del espectáculo.
Había muchos que discutían sobre quién sería el primero en salir con vida, o quién sería el primero en derrotar a un guerrero de armadura de oro. La pelea entre el barbudo y el hombre de los ojos rasgados se volvía cada vez más intensa, has