La fuerza de Llorens estaba claramente entre los tres primeros, y los otros dos quedaban un poco por debajo de él en la opinión general.
Sin embargo, a diferencia de lo que se comentaba fuera, su estado de ánimo no mejoró al sentirse vencedor, sino que, por el contrario, su expresión estaba tensa. De forma instintiva, comenzó a contar los golpes con los dedos, sintiendo un dolor punzante en la parte de la palma de la mano.
Aunque no estaba herido, eso le dejó claro que lo que venía no iba a se