En realidad, Fane lo entendía, pero como dice el dicho: Es importante conocerse a uno mismo.
Benedicto soltó un suspiro profundo, apartando de su mente esas ideas confusas por el momento. Le dio una palmada en el hombro a Fane y le dijo:
—Vamos nosotros también. Creo que hemos perdido demasiado tiempo en otras ciudades, y seguramente hay más oportunidades que aprovechar en las ciudades de nivel dos, no solo en el palacio del Ámbar. Seguro que habrá otros retos esperándote que te traerán aún má