Al ver la situación claramente, sintieron como si les hubieran arrojado un balde de aceite hirviendo, una sensación abrasadora y sofocante recorriendo todo su cuerpo.
Fane alzó una ceja y, sin vacilar, se lanzó hacia los tres. El terror se apoderó de ellos al verlo descender, provocando que, en su desesperación, intentaran dispersarse para escapar. Pero Fane ya lo tenía todo calculado. Activó las leyes del espacio bajo sus pies y desapareció en un instante. Cuando volvió a materializarse, estaba