Justo en ese momento, escucharon un estruendoso ruido en la distancia, como si grandes cascos estuvieran golpeando el suelo con rapidez.
Varios de ellos se pusieron alerta al instante, se levantaron del suelo y miraron hacia el horizonte. Desafortunadamente, las colinas bloqueaban gran parte de la vista. Jerónimo frunció el ceño y le dio una palmada en el hombro a Xoan:
—¡Voy a subir a ver qué pasa! Ustedes quédense aquí.
Jerónimo dio un salto y voló hacia el aire para observar la situación. Al